Desde hace tiempo hemos visto que el mundo ha cambiado desconsiderablemente
en todos los aspectos. Sin embargo, no podemos actuar innecesariamente ante
estas situaciones que nos arropan cada día. Los seres humanos han tratado de
buscar métodos de buen provecho para hallarle solución a varios de los
problemas que acontecen en cada rincón. Es importante que creamos conciencia,
para exterminar por lo menos, algunos problemas que hacen de nuestra sociedad un
fenómeno fatal. Por cierto, en años atrás era muy diferente a lo que vivimos
ahora, los padres de antes eran más rectos, estrictos y con más rigor que los de hoy. Por eso en la
actualidad todos estamos sufriendo especialmente, la desobediencia como ente
destructor de las personas.
Un niño comete un acto de desobediencia cuando su
padre o madre le exige que haga tal cosa y éste hace caso omiso o tal vez hace
lo contrario. En consecuencia de la actitud del niño, el padre tomará
decisiones no deseadas contra él y si no lo hace el niño entenderá que debe
comportase siempre de mal modo. En ocasiones pasa esto, por ejemplo: durante la
primera infancia hay padres que buscan
entrenar a sus hijos en la obediencia cómo si fuesen animales de compañía y
gritan en el parque cuando el niño 3-6 años está en pleno juego con sus
compañeros: “Ven aquí, ahora mismo”, esperando normalmente en vano que el niño
acuda de inmediato. El niño tarda. Y el papá se enfada después “porque ha sido
desobediente”. Quizá si la voz hubiera sido: “Juan tengo prisa, por favor
termina rápido de jugar y despídete de tus amigos, que nos tenemos que ir”, la
vuelta de Juan fuese más rápida[1].
La desobediencia como ente destructor de las personas se ha convertido en un
fatal aliado de ellas, las cuales no tienen el mínimo conocimiento de la
importancia de ser obedientes tanto con sus mayores como a los menores. Sabemos
con exactitud que han ocurrido estos casos en todas las sociedades y países,
sin embargo, ¿Qué han hecho para resolver esta problemática?, pues no se ha
tomado seriamente carta en el asunto. Debido a esto, se han ido formando
hogares violentos donde los niños y adolescentes crecen adoptando malos
hábitos. Por consiguiente, la educación es un factor necesario que los padres o
tutores deben de aplicar más en niños que en adultos desde que tienen
conocimiento, para que sean obedientes desde temprano.
Dios tomó al
hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara (Génesis
2:15). Y Dios le dio al hombre un
mandamiento; le dijo: "Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del
jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que
comas de él, ten la seguridad de que morirás”. La desobediencia molestó a Dios
y ordenó la destitución del hombre del
jardín de Edén y el sufrimiento consecuente adquirido: un trabajo con muchos
sacrificios, un hijo muerto y el otro asesino. La desobediencia trae fuertes
complicaciones tanto en los hijos como en los padres;. un caso es que en el
2010, en el Residencial Doña Carmen II, Sto.Dgo. Oeste, una familia
aparentemente feliz pasó por una situación desfavorable. La hija mayor
desobedeció a su madre, insultándola y diciéndole cosas dolorosas, su madre tan
sumisa no le dijo nada e intentó suicidarse, por lo tanto la hija se sintió
culpable por la tragedia. Sólo el 15% de las personas saben las terribles
consecuencias que pueden acontecer con dicha actitud, por otro lado, las
restantes solo asimilan lo que puede suceder, pero no actúan debidamente. La
desobediencia es un antivalor no fundamental ni apropiado para las personas que
desean tener éxito en cualquier ámbito de la vida y ser aceptadas por los y las
demás. La desobediencia que ya es definida como una amenaza destructora para
las personas, hace a éstas mediocres y corruptas como puede ser en el entorno
del trabajo, familiar, escolar o social. Un análisis que contó con casi 1,000
familias con dos padres y sus hijos adolescentes sugiere que tales maltratos
orales no solo acaban con la mala conducta, sino que en realidad la fomentan.
El resultado final: un repunte de la rabia, la terquedad y la irritación de los
adolescentes que intensifican (más que disminuir) la desobediencia y el
conflicto[2].
Además cuando un empleado no cumple con sus
obligaciones y su jefe le llama la atención varias veces y no cumple al mandato
puede asumir riesgos, como ser cancelado del trabajo. Otro caso puede ser
cuando un niño o adolescente sabe que
tiene obligaciones tanto en la casa como en la escuela y espera que pasen los
días hasta que le llamen la atención, éste está desobedeciendo las normas de su
casa e irrespetando sus deberes. Hay estudio que han demostrado que este acto
aparece mayormente en los niños, pero que esta desaparece según va creciendo.
La desobediencia es un problema cotidiano al cual muchas personas han de
enfrentarse a diario, principalmente los padres y profesores. No obstante, esta
destruye a las personas por dentro como por fuera, ya que existirá rebeldía
haciendo sentir mal a la víctima y provocando enfrentamientos. Dios como la
principal autoridad de nuestras vidas quiere llevarnos por buen camino, sin
embargo, la desobediencia nos aparta de él.
»Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples
fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordenó, (Deuteronomio
28:15-20) vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:
16 »Maldito serás en la ciudad, y maldito en el
campo.
17»Malditas serán tu canasta y tu mesa de amasar.
18 »Malditos serán el fruto de tu vientre, tus
cosechas, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.
19 »Maldito serás en el hogar, y maldito en el camino.
20 »El Señor enviará contra ti maldición, confusión y
fracaso en toda la obra de tus manos, hasta que en un abrir y cerrar de ojos
quedes arruinado y exterminado por tu mala conducta y por haberme abandonado.
Para concluir, existen varias alternativas para el
cambio de conductas, en este caso se hace referencia en los niños, que es el
principal en comportarse de mal forma. Uno que es muy eficaz para eliminar
dicha conducta en adolescentes, niños y adultos, es ignorar como si nuestro
alrededor estuviese vacío. No mantener ningún contacto verbal, no mirar a los
ojos y apartarse de él o ella si está cerca, es la mejor manera de demostrarle
que su conducta no es la correcta ante cualquier situación. Con el tiempo actuará
debidamente y se someterá a su superior adaptándose a las normas de su entorno.
Si tal vez decide hablar, el niño muy raramente entienda que no debe de
comportarse bruscamente, pero después lo hará. Estaría excelente si con nuestro
tono de voz logramos disminuir la desobediencia, la cual esta arropando al
mundo entero por falta de conciencia. Hay que aludir que la desobediencia como
ente destructor de las personas es benigna para el entorno (familiar, amoroso,
amistad...) a pesar de esto nos creemos perfeccionistas, por tal razón hay que
tratar de educar a los más menores, especialmente empezando por el hogar.
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